sábado, 9 de marzo de 2013

MI PRIMER ENCUENTRO CON EVANGÉLICOS RADICALES




Mi hermana mayor empezó a asistir a reuniones evangélicas, aunque ella siempre se catalogó como cristiana nunca asistía a ninguna iglesia, la curiosidad me llevó a preguntarle que hacían en ese lugar, me refirió que cantaban alabando a Dios de una manera espléndida, que los sermones era grandiosos y que tenían manifestaciones del Espíritu Santo; pero, cómo? fue la pregunta que le hice, me respondió: si quieres saber, tendrás que ir, mira por ti misma y acepté.


Ella quedo en recogerme un día a las 06:00 pm, así que le pedí permiso a mi madre y una libreta para anotar todo lo que dijeran, ella extrañada acepto sin titubear.

Mi hermana paso por mí y  fuimos a esa iglesia ubicada en Talara Alta, Iglesia de Dios.

Cuando ingrese a ese lugar estaba casi lleno, habían pocas bancas, pero logramos sentarnos, la gente estaba cantando unas alabanzas así que aplaudía con ellos, después de un buen rato en ese lugar los jóvenes empezaron a “danzar en el espíritu”, es decir, con los ojos cerrados salían de sus asientos sin golpear ni pisar a nadie y sin hacerse daño.

 

Los miraba sin ocultar mi curiosidad y extrañeza, la gran mayoría por no decir todas las mujeres usaban faltas largas, hasta la altura de los tobillos y los hombres se vestían muy formales y todos me miraban (estaba con pantalón) y eso me incomodaba un poco.

 

Llego el momento del sermón el Pastor encargado de esa Iglesia hablo sobre la Venida de Cristo, está demás comentar que el personaje a que me refiero vestía muy formal usando un terno y corbata, su semblante era reacio, pero sin caer en la antipatía, su humor llegaba al límite con el sarcasmo.

Cuando él expresaba ampliamente su tema, el público lo observaba expectante, como si de sus labios salieran las palabras más sabias del universo.

La charla tuvo como texto principal a 1 Cor. 15,23; los fieles mencionaba tenemos que estar preparados para la venida, inminente del Señor, nuestras vestiduras deben estar limpias (santidad) para podernos ir con Él. Y que todos pasaremos por un proceso: La muerte, el juicio Divino, el infierno o paraíso ¿a dónde nos queríamos ir?

El dijo literalmente estas palabras: nada los salvara ni el Papa, ni la papa!, y todos rieron a carcajadas eso me mortificó. Estaban tomando la imagen de alguien que consideraba muy sagrado. Pero a pesar de ello, volví a regresar, ésta vez el pastor hablo del pecado:

El pecado se originó en el cielo, es universal, terminó diciendo que si no temes a Cristo tendremos muerte espiritual y física, que solo aceptando a Cristo seremos limpios e iremos al cielo, fue parte de la explicación que nos brindó esa noche.

Al final del sermón me invitaron a pasar adelante para hacer la Oración de fe, pero no acepte, me sentía abrumada, pensativa. Lo deje para otra ocasión.


Después de esas dos visitas le conté todo a mamá ella está igual de preocupada que yo, queríamos realmente saber más de Dios.

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